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lunes, 30 de junio de 2014

Etica del desarrollo económico

Para Kjell Magne Bondevik, iniciador de la Iniciativa de Ética y Desarrollo, junto con Enrique Iglesias, presidente del BID en 1998, junto con el apoyo de Noruega, bajo la necesidad de dar una mayor preponderancia a la ética y a los valores entre los objetivos de política pública en la esfera internacional, comenta que es necesario que el mundo deje de estar regido por intereses económicos, por lo que los valores humanos y los principios éticos se pueden convertir  en una fuente de movilización política y contribuir al cambio social; siendo que para él, ambos se convierten en un medio, ellos están vinculados con la elaboración de las políticas públicas, ya que presupone juicios de valor que deben ser objeto de fiscalización y debate público. A su vez, en la concepción del mismo autor, se debe evitar entender a la ética como beneficencia ya que ella conduce a la exclusión social.

Kjell menciona que existen una serie de valores comunes, entre los cuales tres valores son esenciales para el desarrollo:
 
1.- Respeto a la vida y a la dignidad humana, reflejado en la protección y promoción de los derechos humanos
2.- Protección del medio ambiente proyectado en el desarrollo sustentable
3.- Compasión y solidaridad, base para la promoción de la justicia, el desarrollo económico y social, tanto a nivel nacional como internacional.
 
La ética adquiere importancia por tres motivos:
1.- En la situación actual puede resolver el problema de injusticia mundial y local que ha generado el desarrollo.
2.- Las soluciones basadas en conocimientos científicos y modelos gratuitos han proporcionado soluciones temporales pero no han logrado mejores condiciones de vida, la pobreza ha aumentado.
3.- Para combatir la pobreza y lograr un desarrollo sostenible, se necesita más que instituciones y normas jurídicas internacionales y nacionales, además es necesario que las personas sean responsables de su propio comportamiento y de su relación con la comunidad, es necesaria una conciencia ética.
 
En este sentido, el gobierno, las empresas y la sociedad civil adquieren una serie de responsabilidades, como son en el caso del primer agente el hacer frente a la injusticia y a la exclusión, a través de la deuda, el comercio y la inversión; actuar como legisladores, promotores y defensores de las derechos humanos “básicos” (políticos, sociales y económicos); dedicarse a la creación de ámbitos de diálogo; ser un modelo de conducta en cuanto a la gestión de los recursos humanos y la adopción de políticas ambientales, así como luchar contra la corrupción y el fraude; por último debe asumir su responsabilidad social en cuanto a que involucre a otros protagonistas. 

La responsabilidad de las empresas debe traspasar la obtención de ganancias, el suministro de empleo y el pago de tributos, debe de cumplir con su responsabilidad social debido al alto grado de movilización del poder de lo público a lo privado; bajo la cual deben de preocuparse por sus empleados, la comunidad y el medio ambiente.
Mientras que la sociedad civil debe criticar y proponer soluciones, además de contribuir en la creación de valores comunes y la confianza entre los pueblos, siendo que, para Kjell, la Iglesia como institución juega un papel predominante, dada su solidez.

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